Observo el campo de batalla… a lo lejos, el castillo anhelado de un reino inmaterial carcome mi deseo… se acrecienta en mi, una angustia eterna que se repite, se repite, se repite, una y otra vez desde la eternidad trágica de mi esencia…me pregunto, situada en la atemporalidad de nuestras vidas, ¿te veré en el último ocaso o en el último amanecer, cuando el destino marcado decida apagar tu luz o mi vida?… da igual, conozco de antemano el fin…muerte…una muerte que se altera en cada nueva vida por la voluntad de dioses implacables que desconocen el amor que se ha dado en cada nuevo despertar… nuestro destino está sellado, soy la reina de un reino de hastío y soledad, tu el soberano de mi alma, mi mente y mi cuerpo… aunque te desee, está entre los dos una marcada brecha que solo nos permite contemplarnos silenciosamente, siempre a la misma distancia…
Mi visión se nubla, el mismo decorado y la misma absurda ilusión, pretender un empate o la caida de mi reino por un amor…la batalla inicia… mis tropas pausadamente se lanzan frente al enemigo… aquellos que nacieron para sacrificar sus vidas, encabezan la batalla…avanzan tímidamente con el miedo en los ojos esperando el encuentro aniquilador… en el centro del campo, los primeros combates… de bando y bando los cuerpos destrozados caen inertes… el paisaje en blanco y negro se torna ahora rojizo por la acción inevitable de la batalla… sólo me queda soportar y rogar al cielo que tu vida o mi vida caiga en manos de aquel a quien amamos…en mi ruego, pido morir por tu espada, que nuestras miradas se entrelacen en el instante eterno de un nuevo adiós… o… ser la causante de tu caída, que sea a mí a quien entregues tu vida… sé que entre los dos, se ha creado por derecho el morir por amor…
Ahora, te veo a lo lejos, parado inmóvil, inquieto, aturdido, esperando que la causalidad te obligue a pelear… si bien, tu piel es oscura, te enrojeces de rabia, de impotencia, porque aunque no puedas decírmelo, sé que me amas… sólo espero mi momento… una tristeza incómoda se va apoderando de mi…acallo mi llanto… el destino me arroja velozmente hacia el enemigo… pienso sólo en ti, en este amor prohibido que nació desde la antípoda esencia que nos recubre, desde la perfección de los opuesto que se encuentran para formar un solo ser…
Sigo avanzando en busca de mi amor… a mi paso son abatidos por mi espada aquellos que también te aman, te veneran, te protegen… ven en ti su fin, su estar y perecer… yo por el contrario veo en ti mi todo, aquel a quien anhelo… aquel que me alienta en este espacio sin tiempo… aquel que con su amor, me ha permitido soportar por siglos reencarnar mi papel en este teatro…
Batallo aguerridamente, guiada por las manos de un dios que desconozco… inspiro sin voluntad a mis tropas hacia su victoria… me dejo llevar hacia mi deceso…sigo avanzando…cada vez estas más cerca… dos jinetes me acompañan, abren el paso, me protegen, saltan de un lado a otro intentando acorralarte, tus caballeros en vano te resguardan... pero el destino esta trazado…el último de tus protectores ha caído…te refugias en una esquina… y yo en un segundo estoy ante ti… te miro fijamente…sonríes… y como un momento ritualizado esperamos las palabras que den un nuevo fin a nuestro atormentado amor…
…jaque mate…
lunes, 16 de noviembre de 2009
DI-SONANTE
La bella melodía…
Notas al aire que se ahogan en licor,
Palpita disonante el caótico sentir,
La bella melodía…
Destruir el mundo,
Aniquilar la esperanza,
Sucumbir ante el deseo.
La bella melodía…
El aroma que se vierte,
El aroma que se pierde,
En la hondez de nuestra mente.
La bella melodía…
Las miradas se entretejen,
Bajo una luz mortecina,
Las caricias distantes,
En un espacio inexistente.
La bella melodía…
La fugacidad del camino,
Reducir los momentos
A la innombrabilidad…
No somos,
El doblez perfecto …
Somos cada estría de una bola de papel…
Notas al aire que se ahogan en licor,
Palpita disonante el caótico sentir,
La bella melodía…
Destruir el mundo,
Aniquilar la esperanza,
Sucumbir ante el deseo.
La bella melodía…
El aroma que se vierte,
El aroma que se pierde,
En la hondez de nuestra mente.
La bella melodía…
Las miradas se entretejen,
Bajo una luz mortecina,
Las caricias distantes,
En un espacio inexistente.
La bella melodía…
La fugacidad del camino,
Reducir los momentos
A la innombrabilidad…
No somos,
El doblez perfecto …
Somos cada estría de una bola de papel…
lunes, 25 de mayo de 2009
AL AMANECER
Noches de sexo bajo las columnas del adiós
Noches de recuerdos de humedad bajo la piel de tánicos ensueños
Noches de alcohol de ceniza de miradas ausentes de caricias lejanas
Noches de luna apagada de estrellas finitas de luces de sombras bajo el agua
Noches sin tiempo
Noches bajo el péndulo oscilante del silencio
Noches húmedas que descienden en mi cuerpo con su néctar sepulcral
Noches de saliva de besos de caricias que esculpen a los dioses en su lejanía
Noches de soledad arrinconada de palabras órficas que proceden del averno
Noches de luna de fuego de agonizantes suspiros de gritos sordos en el vacio
Noches de almas que se tejen en la caducidad de su deseo
Noches penetradas por la llama fugaz de la plenitud
Noches de alquimia de eternidad de desdoblamiento etílico de humo de sudor en las paredes
Noches desnudas de cuerdas de marfil de melodías apagadas por la fricción de los cuerpos
Noches de mar bajo los pies
Noches de sangre en la garganta de piel de fluidos de sal
Noches de maleza de verde vorágine de cabellos al aire de brizas mañaneras
Noches noctambulas que develan la silueta de una nueva noche
Noches de recuerdos de humedad bajo la piel de tánicos ensueños
Noches de alcohol de ceniza de miradas ausentes de caricias lejanas
Noches de luna apagada de estrellas finitas de luces de sombras bajo el agua
Noches sin tiempo
Noches bajo el péndulo oscilante del silencio
Noches húmedas que descienden en mi cuerpo con su néctar sepulcral
Noches de saliva de besos de caricias que esculpen a los dioses en su lejanía
Noches de soledad arrinconada de palabras órficas que proceden del averno
Noches de luna de fuego de agonizantes suspiros de gritos sordos en el vacio
Noches de almas que se tejen en la caducidad de su deseo
Noches penetradas por la llama fugaz de la plenitud
Noches de alquimia de eternidad de desdoblamiento etílico de humo de sudor en las paredes
Noches desnudas de cuerdas de marfil de melodías apagadas por la fricción de los cuerpos
Noches de mar bajo los pies
Noches de sangre en la garganta de piel de fluidos de sal
Noches de maleza de verde vorágine de cabellos al aire de brizas mañaneras
Noches noctambulas que develan la silueta de una nueva noche
martes, 12 de mayo de 2009
V
Un océano,
ancla tu imagen en ínfimas partículas,
que vulneran mis poros,
en una ola destructora…
Circe… hechiza mis sentidos,
agazapando el deseo
en los rincones del olvido…
¿Escapar?
Imposible…
me entrego
al delirante viaje
a un tiempo desconocido…
Las tormentas ensañadas,
Prolongan mi retorno
Al destino soñado,
a un destino asido…
ancla tu imagen en ínfimas partículas,
que vulneran mis poros,
en una ola destructora…
Circe… hechiza mis sentidos,
agazapando el deseo
en los rincones del olvido…
¿Escapar?
Imposible…
me entrego
al delirante viaje
a un tiempo desconocido…
Las tormentas ensañadas,
Prolongan mi retorno
Al destino soñado,
a un destino asido…
TIC - TOC
Tic-toc, tic-toc…
Péndula en mi mente, la certeza de una vida incierta, aniquilada por el paso devastador de un sonido infinito….
Tic-toc, tic-toc…
Metafísica del tiempo… aferrarse a tres implacables y quiméricas figuras… infinitas e infranqueables… que todo y nada saben… que condicionan sin esperar nada a cambio…
La primera, la más rápida y fugaz….la felicidad…
La segunda, la más larga y elegante… la causalidad…
La tercera, la más gorda e insaciable… la muerte…
Esta última… es el espejo cóncavo que nos muestra la finitud de nuestros sueños y deseos…
Tic-toc, tic-toc…
Fosilizar lo vivido, lo soñado, lo esperado, lo deseado, lo que se ha sentido o cualquier sinsentido… y esperar el último…
t…i…c…t…o…c.
Péndula en mi mente, la certeza de una vida incierta, aniquilada por el paso devastador de un sonido infinito….
Tic-toc, tic-toc…
Metafísica del tiempo… aferrarse a tres implacables y quiméricas figuras… infinitas e infranqueables… que todo y nada saben… que condicionan sin esperar nada a cambio…
La primera, la más rápida y fugaz….la felicidad…
La segunda, la más larga y elegante… la causalidad…
La tercera, la más gorda e insaciable… la muerte…
Esta última… es el espejo cóncavo que nos muestra la finitud de nuestros sueños y deseos…
Tic-toc, tic-toc…
Fosilizar lo vivido, lo soñado, lo esperado, lo deseado, lo que se ha sentido o cualquier sinsentido… y esperar el último…
t…i…c…t…o…c.
IV
Me veo a un espejo, y…
Veo una figura dalmatica
E intento despigmentarme de todo aquello que me han dicho que soy, de lo que creo ser.
Escarbo en mi policromía
Buscando ese no color
Que me permita morir,
Olvidarme de todo
Y volver a comenzar.
Veo una figura dalmatica
E intento despigmentarme de todo aquello que me han dicho que soy, de lo que creo ser.
Escarbo en mi policromía
Buscando ese no color
Que me permita morir,
Olvidarme de todo
Y volver a comenzar.
III
El silencio.
La nada.
Rastros de huellas que han pasado… no han quedado.
La mente se dispersa,
Recorriendo cada rincón, cada olor, cada mirada.
Pero están allí y gobiernan mi espíritu
Como gotas que caen, caen sin parar;
¿Y en el fondo? Solo ellas lo sabrán.
Me desvanezco,
Viajando por los ríos que inundan mi recuerdo,
Y solo encuentro vacío.
Caigo, sumergiéndome sin contemplar las cosas bellas,
Solo el dolor me marca
Dejando rastros de un placer dulce y algo grosero que me invade.
Eso es vivir,
Es la formula ya aprendida,
Olvidad al segundo y recordad en el ocaso.
¿Como desprenderse,
Sino lo haz tenido o porque no decir, sentido?
La nada.
Rastros de huellas que han pasado… no han quedado.
La mente se dispersa,
Recorriendo cada rincón, cada olor, cada mirada.
Pero están allí y gobiernan mi espíritu
Como gotas que caen, caen sin parar;
¿Y en el fondo? Solo ellas lo sabrán.
Me desvanezco,
Viajando por los ríos que inundan mi recuerdo,
Y solo encuentro vacío.
Caigo, sumergiéndome sin contemplar las cosas bellas,
Solo el dolor me marca
Dejando rastros de un placer dulce y algo grosero que me invade.
Eso es vivir,
Es la formula ya aprendida,
Olvidad al segundo y recordad en el ocaso.
¿Como desprenderse,
Sino lo haz tenido o porque no decir, sentido?
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