domingo, 1 de febrero de 2009

OCHO PATAS... UNA SORPRESA

Son las 2:30 de la madrugada…el albor a lo insospechado de un pesado sueño me cobija lentamente… quiero dormir, pero la rigidez de mi voluntad no me lo permite. Siempre he vivido así, envuelto en una fatua tranquilidad que mengua mis fuerzas al querer transformarlo todo. Mi soledad. Mi silencio. El trabajo. La familia…todo igual. Enceguezco mis deseos por miedo al cambio. Sigo miles de caminos evadiendo cada escollo sin miramiento alguno. Mi evasión es la solución, a una vida insulsa y pasajera. Escribo, escribo sigo escribiendo, palimpsesto al que retorno cada vez que desfallezco. Las palabras se transforman en arácnidas siluetas, que en un movimiento hipnótico me hacen…
Me despierto de un brinco, sacudido por un malestar punzante en el antebrazo izquierdo… el primer impulso…rascar, rascar y rasgar…me observo el antebrazo, encontrando una sutil picada… ¿un sancudo, tal vez una pulga o un mosquito? Me sigo rascando… ¿una araña?...lo más probable... este cuarto está infestado de ellas… es irónico, no las mato por tener la absurda creencia familiar de esperar sorpresas cuando ellas se presentan... nunca llegan, aun así sigo creyendo que llegaran… miro el reloj, 5:00 am…me levanto de la silla precipitadamente, me dirijo al baño en dos saltos... a duras penas me lavo la cara, los dientes, me miro en el espejo, dos grandes ojeras surcan mi rostro de lado a lado, me peino…busco las llaves…me apresuro a depositar las carpetas y cuadernillos en el maletín… busco una chaqueta limpia, me trajeo una muy gruesa y negra …salgo corriendo de aquel cuarto… rasca sigue rascando… al cruzar mi mano derecha por encima de la izquierda para rascarme, miro el reloj…5:15… bajo las escaleras saltando cada tres peldaños…llego a la puerta del edificio, salgo casi corriendo a la calle… el frio me entumece los músculos del cuerpo… me rasco una y otra vez…miro de extremo a extremo de la calle…se acerca un taxi, le hago la parada con el brazo izquierdo, si despegar mi mano derecha de él… el taxi se detiene… me subo en él, repaso mentalmente una y otra vez los informes. Me sigo rascando desmedidamente. No importa. Los informes, la familia, el trabajo, mi soledad, el dinero, el informe… el maldito informe no me permitía pensar en otra cosa…ahora el taxista inicia una charla tediosa, monótona con un tono dulzón y amigable que no me deja concentrar. Me rasco. La rasquiña se acrecienta cada vez más, ya no es una simple rasquiña… es un dolor agudo e insoportable. Me levanto lentamente la manga de la chaqueta…la tela se pega…el dolor es intenso…ardor…nauseas…sudor frio… tiro con todas mis fuerzas…Un grito retumba por toda la calle a mas de 60 por hora… el taxi frena… observo con horror mi antebrazo izquierdo…una llaga de unos 4 centímetros, profunda…muy profunda, tan profunda que veo mi hueso y la carne del musculo corroída… nauseas…
…me despierto, estoy en un cuarto frio de paredes blancas… no reconozco el lugar… Estoy algo mareado…tengo sed, pero la pesadez de mi cuerpo no me deja inclinarme para buscar algo que beber… miro fijamente un punto negro que pende en el techo. Es una araña que baja lentamente... la siento… aterriza sobre mi desnudo brazo izquierdo… ella encamina su andar hacia mi mano… una leve rasquiña… intento en vano rascarme… sólo hay vacio donde unas horas antes existía una mano…

4 comentarios:

Yinna Rincón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Yinna Rincón dijo...

Superar los miedos me parece una de las principales formas de evolucionar!!

Natacha dijo...

Qué terrible experiencia... da escalofríos tu relato. Me ha gustado mucho.
Un beso, cielo.
Natacha

Diana Diaz Ruiz dijo...

Escribir, escribir y siguir escribiendo