Tic-toc, tic-toc…
Péndula en mi mente, la certeza de una vida incierta, aniquilada por el paso devastador de un sonido infinito….
Tic-toc, tic-toc…
Metafísica del tiempo… aferrarse a tres implacables y quiméricas figuras… infinitas e infranqueables… que todo y nada saben… que condicionan sin esperar nada a cambio…
La primera, la más rápida y fugaz….la felicidad…
La segunda, la más larga y elegante… la causalidad…
La tercera, la más gorda e insaciable… la muerte…
Esta última… es el espejo cóncavo que nos muestra la finitud de nuestros sueños y deseos…
Tic-toc, tic-toc…
Fosilizar lo vivido, lo soñado, lo esperado, lo deseado, lo que se ha sentido o cualquier sinsentido… y esperar el último…
t…i…c…t…o…c.
martes, 12 de mayo de 2009
IV
Me veo a un espejo, y…
Veo una figura dalmatica
E intento despigmentarme de todo aquello que me han dicho que soy, de lo que creo ser.
Escarbo en mi policromía
Buscando ese no color
Que me permita morir,
Olvidarme de todo
Y volver a comenzar.
Veo una figura dalmatica
E intento despigmentarme de todo aquello que me han dicho que soy, de lo que creo ser.
Escarbo en mi policromía
Buscando ese no color
Que me permita morir,
Olvidarme de todo
Y volver a comenzar.
III
El silencio.
La nada.
Rastros de huellas que han pasado… no han quedado.
La mente se dispersa,
Recorriendo cada rincón, cada olor, cada mirada.
Pero están allí y gobiernan mi espíritu
Como gotas que caen, caen sin parar;
¿Y en el fondo? Solo ellas lo sabrán.
Me desvanezco,
Viajando por los ríos que inundan mi recuerdo,
Y solo encuentro vacío.
Caigo, sumergiéndome sin contemplar las cosas bellas,
Solo el dolor me marca
Dejando rastros de un placer dulce y algo grosero que me invade.
Eso es vivir,
Es la formula ya aprendida,
Olvidad al segundo y recordad en el ocaso.
¿Como desprenderse,
Sino lo haz tenido o porque no decir, sentido?
La nada.
Rastros de huellas que han pasado… no han quedado.
La mente se dispersa,
Recorriendo cada rincón, cada olor, cada mirada.
Pero están allí y gobiernan mi espíritu
Como gotas que caen, caen sin parar;
¿Y en el fondo? Solo ellas lo sabrán.
Me desvanezco,
Viajando por los ríos que inundan mi recuerdo,
Y solo encuentro vacío.
Caigo, sumergiéndome sin contemplar las cosas bellas,
Solo el dolor me marca
Dejando rastros de un placer dulce y algo grosero que me invade.
Eso es vivir,
Es la formula ya aprendida,
Olvidad al segundo y recordad en el ocaso.
¿Como desprenderse,
Sino lo haz tenido o porque no decir, sentido?
II
El silencio…
Viajar por mundos inhabitados donde cada espacio es bañado por una luz agonizante…
Enmudecer de palabras que consumen mi sueño… en una pesadilla delirante…
Renacer, por, para, con el miedo…para recaer en una vaga transformación…
Metamorfosearse…en mil y una formas…para sentir la coraza que cubre a la larva amohecida…
Alucinación si retorno… retorno sin la anhelada alucinación… es la negación…
Perder la vida en un minuto… o tener a su lado un minuto de vida…
Consumir, deplorar, destruir, caminar, correr… franquear los picos…soportar las depresiones…
Asumir la vida…y beber hasta el ansia la hiel de su desprecio…
Quiero quemarme… no consumirme… quiero extrañarla no olvidarla…
Paradoja del tiempo…
Viajar por mundos inhabitados donde cada espacio es bañado por una luz agonizante…
Enmudecer de palabras que consumen mi sueño… en una pesadilla delirante…
Renacer, por, para, con el miedo…para recaer en una vaga transformación…
Metamorfosearse…en mil y una formas…para sentir la coraza que cubre a la larva amohecida…
Alucinación si retorno… retorno sin la anhelada alucinación… es la negación…
Perder la vida en un minuto… o tener a su lado un minuto de vida…
Consumir, deplorar, destruir, caminar, correr… franquear los picos…soportar las depresiones…
Asumir la vida…y beber hasta el ansia la hiel de su desprecio…
Quiero quemarme… no consumirme… quiero extrañarla no olvidarla…
Paradoja del tiempo…
sábado, 9 de mayo de 2009
I
De lo etílico,
se desborda el aroma no hallado…
Lo sublime de un momento nunca esperado,
abre el paso en lo infranqueable de una vía triste…
Arrojo mis cenizas al viento
esperando que vuelen al encuentro
de otro nuevo día…
Apago la llama que creí extinguida…
Susurro buscando en la nada,
el silencio engendrado
en una mirada que se pierde
en el dolor de otro tiempo…
Me arrojo enceguecido por el pasado,
que aquilata la deuda en la traición,
treinta monedas de plata,
una vida,
del ensueño la melancolía,
y el olvido pasajero…
No soy yo,
es la savia que me arrulla;
es encontrar en la crueldad,
el pasaje perdido
al más misterioso cuadro,
naturaleza virgen
gobierno de Artemisa …
De ella la cazadora,
su mirada el arco
que clava su mudez
en lo visceral del ayer…
Es de sus labios la embriaguez,
que traza el limbo
de la esperanza
en su mudes…
se desborda el aroma no hallado…
Lo sublime de un momento nunca esperado,
abre el paso en lo infranqueable de una vía triste…
Arrojo mis cenizas al viento
esperando que vuelen al encuentro
de otro nuevo día…
Apago la llama que creí extinguida…
Susurro buscando en la nada,
el silencio engendrado
en una mirada que se pierde
en el dolor de otro tiempo…
Me arrojo enceguecido por el pasado,
que aquilata la deuda en la traición,
treinta monedas de plata,
una vida,
del ensueño la melancolía,
y el olvido pasajero…
No soy yo,
es la savia que me arrulla;
es encontrar en la crueldad,
el pasaje perdido
al más misterioso cuadro,
naturaleza virgen
gobierno de Artemisa …
De ella la cazadora,
su mirada el arco
que clava su mudez
en lo visceral del ayer…
Es de sus labios la embriaguez,
que traza el limbo
de la esperanza
en su mudes…
viernes, 20 de marzo de 2009
TODO SE ESFUMA
De golpe, soy consciente de mi existencia en este mundo lleno de objetos irreconocibles. Mi cuerpo se arrastra lentamente por una cristalina superficie, que me permite observar un escenario inalcanzable. La fría bruma, opaca todo aquello que anhelo; ella coexiste en mí, me alimenta, me da fuerza, pero a la vez situada en un tiempo finito me desintegra. Alimenta mi fuego hasta consumirlo en delicados hilos de aire incorpóreos e inmortales. Soy prisionero de la gravedad, caigo siguiendo el camino de la causalidad, busco aferrarme a la vida, para prolongar en microsegundos lo infranqueable, mi muerte.
El descenso es inevitable, cada vez son más los que me acompañan en este viaje. Me rodean con la misma pasajera incertidumbre, con la que he vivido en este corto tiempo. Los miro, desesperados descienden a mi lado, amalgamándose con más miedo que voluntad. Pero pasan su existencia habitando en o con otros, se confunden, se camuflan en la pasajera fortaleza que les da su nuevo ser. No obstante, en cada nueva unión caen mucho más rápido, son ahora más pesados y llevan sobre ellos las cargas de una o unas nuevas vidas. Me pregunto ¿Quiénes son? Los miro meticulosamente sin poder distinguir nada que los diferencie en cada renovado pacto.
Ya no son ellos, creo que han dejado de existir por el simple hecho de pretender evadir la muerte; pierden su identidad en el tiempo, en el espacio, en el aferrarse a existencias ajenas, al confundirse y aunarse con la multitud. Yo por mi lado, los evito intento refugiarme en la levedad de un trasegar que me disgrega, que va dejando una sutil huella en el mundo.
Caigo, siguiendo las curvas de la vida. A lo lejos veo el fin del camino como un abismo que me devela el último momento de agonía, poso mi existencia en una línea que limita con el vacio… me arrojo…soy consiente de mi existencia… soy otra más de esas gotas que llega al mundo para morir. Soy otra más de esas gotas que cae en la tierra para dejar de existir…
domingo, 1 de febrero de 2009
OCHO PATAS... UNA SORPRESA
Son las 2:30 de la madrugada…el albor a lo insospechado de un pesado sueño me cobija lentamente… quiero dormir, pero la rigidez de mi voluntad no me lo permite. Siempre he vivido así, envuelto en una fatua tranquilidad que mengua mis fuerzas al querer transformarlo todo. Mi soledad. Mi silencio. El trabajo. La familia…todo igual. Enceguezco mis deseos por miedo al cambio. Sigo miles de caminos evadiendo cada escollo sin miramiento alguno. Mi evasión es la solución, a una vida insulsa y pasajera. Escribo, escribo sigo escribiendo, palimpsesto al que retorno cada vez que desfallezco. Las palabras se transforman en arácnidas siluetas, que en un movimiento hipnótico me hacen…
Me despierto de un brinco, sacudido por un malestar punzante en el antebrazo izquierdo… el primer impulso…rascar, rascar y rasgar…me observo el antebrazo, encontrando una sutil picada… ¿un sancudo, tal vez una pulga o un mosquito? Me sigo rascando… ¿una araña?...lo más probable... este cuarto está infestado de ellas… es irónico, no las mato por tener la absurda creencia familiar de esperar sorpresas cuando ellas se presentan... nunca llegan, aun así sigo creyendo que llegaran… miro el reloj, 5:00 am…me levanto de la silla precipitadamente, me dirijo al baño en dos saltos... a duras penas me lavo la cara, los dientes, me miro en el espejo, dos grandes ojeras surcan mi rostro de lado a lado, me peino…busco las llaves…me apresuro a depositar las carpetas y cuadernillos en el maletín… busco una chaqueta limpia, me trajeo una muy gruesa y negra …salgo corriendo de aquel cuarto… rasca sigue rascando… al cruzar mi mano derecha por encima de la izquierda para rascarme, miro el reloj…5:15… bajo las escaleras saltando cada tres peldaños…llego a la puerta del edificio, salgo casi corriendo a la calle… el frio me entumece los músculos del cuerpo… me rasco una y otra vez…miro de extremo a extremo de la calle…se acerca un taxi, le hago la parada con el brazo izquierdo, si despegar mi mano derecha de él… el taxi se detiene… me subo en él, repaso mentalmente una y otra vez los informes. Me sigo rascando desmedidamente. No importa. Los informes, la familia, el trabajo, mi soledad, el dinero, el informe… el maldito informe no me permitía pensar en otra cosa…ahora el taxista inicia una charla tediosa, monótona con un tono dulzón y amigable que no me deja concentrar. Me rasco. La rasquiña se acrecienta cada vez más, ya no es una simple rasquiña… es un dolor agudo e insoportable. Me levanto lentamente la manga de la chaqueta…la tela se pega…el dolor es intenso…ardor…nauseas…sudor frio… tiro con todas mis fuerzas…Un grito retumba por toda la calle a mas de 60 por hora… el taxi frena… observo con horror mi antebrazo izquierdo…una llaga de unos 4 centímetros, profunda…muy profunda, tan profunda que veo mi hueso y la carne del musculo corroída… nauseas…
…me despierto, estoy en un cuarto frio de paredes blancas… no reconozco el lugar… Estoy algo mareado…tengo sed, pero la pesadez de mi cuerpo no me deja inclinarme para buscar algo que beber… miro fijamente un punto negro que pende en el techo. Es una araña que baja lentamente... la siento… aterriza sobre mi desnudo brazo izquierdo… ella encamina su andar hacia mi mano… una leve rasquiña… intento en vano rascarme… sólo hay vacio donde unas horas antes existía una mano…
Me despierto de un brinco, sacudido por un malestar punzante en el antebrazo izquierdo… el primer impulso…rascar, rascar y rasgar…me observo el antebrazo, encontrando una sutil picada… ¿un sancudo, tal vez una pulga o un mosquito? Me sigo rascando… ¿una araña?...lo más probable... este cuarto está infestado de ellas… es irónico, no las mato por tener la absurda creencia familiar de esperar sorpresas cuando ellas se presentan... nunca llegan, aun así sigo creyendo que llegaran… miro el reloj, 5:00 am…me levanto de la silla precipitadamente, me dirijo al baño en dos saltos... a duras penas me lavo la cara, los dientes, me miro en el espejo, dos grandes ojeras surcan mi rostro de lado a lado, me peino…busco las llaves…me apresuro a depositar las carpetas y cuadernillos en el maletín… busco una chaqueta limpia, me trajeo una muy gruesa y negra …salgo corriendo de aquel cuarto… rasca sigue rascando… al cruzar mi mano derecha por encima de la izquierda para rascarme, miro el reloj…5:15… bajo las escaleras saltando cada tres peldaños…llego a la puerta del edificio, salgo casi corriendo a la calle… el frio me entumece los músculos del cuerpo… me rasco una y otra vez…miro de extremo a extremo de la calle…se acerca un taxi, le hago la parada con el brazo izquierdo, si despegar mi mano derecha de él… el taxi se detiene… me subo en él, repaso mentalmente una y otra vez los informes. Me sigo rascando desmedidamente. No importa. Los informes, la familia, el trabajo, mi soledad, el dinero, el informe… el maldito informe no me permitía pensar en otra cosa…ahora el taxista inicia una charla tediosa, monótona con un tono dulzón y amigable que no me deja concentrar. Me rasco. La rasquiña se acrecienta cada vez más, ya no es una simple rasquiña… es un dolor agudo e insoportable. Me levanto lentamente la manga de la chaqueta…la tela se pega…el dolor es intenso…ardor…nauseas…sudor frio… tiro con todas mis fuerzas…Un grito retumba por toda la calle a mas de 60 por hora… el taxi frena… observo con horror mi antebrazo izquierdo…una llaga de unos 4 centímetros, profunda…muy profunda, tan profunda que veo mi hueso y la carne del musculo corroída… nauseas…
…me despierto, estoy en un cuarto frio de paredes blancas… no reconozco el lugar… Estoy algo mareado…tengo sed, pero la pesadez de mi cuerpo no me deja inclinarme para buscar algo que beber… miro fijamente un punto negro que pende en el techo. Es una araña que baja lentamente... la siento… aterriza sobre mi desnudo brazo izquierdo… ella encamina su andar hacia mi mano… una leve rasquiña… intento en vano rascarme… sólo hay vacio donde unas horas antes existía una mano…
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